El Premio Nobel

 

ALFRED NOBEL

(Estocolmo, 21 de octubre de 1833 - San Remo, 10 de diciembre de 1896)


Químico sueco. Su infancia transcurrió enfermiza y en medio de los fracasos económicos de su padre. La familia de su madre costeó sus estudios, en los que sobresalió por sus altas calificaciones. En 1844 se traslada con su familia a San Petersburgo, donde su padre trabaja en la confección de bombas, minas y proyectiles. El éxito económico permitió la instalación de un taller propio.

Alfred continuó sus estudios, adquiriendo una vasta formación intelectual y tecnológica, y a los 16 años inició viajes por el extranjero que la completaron. Viajó por Alemania, Italia, vivió en París, Nueva York... Dos años después comenzó a trabajar en la fábrica de su padre, que con la guerra de Crimea incrementó su producción y prosperidad. Imprimió con sus conocimientos y su inventiva un poderoso impulso a la industria bélica de los Nobel. Sin embargo, la paz y un incendio desastroso cambiaron el rumbo de las cosas.

Su padre inició trabajos en un explosivo nuevo, después de regresar de Estocolmo, como medio de reemprender el negocio. Alfred inició gestiones con el Ejército ruso. Los experimentos fracasaron y el mismo Alfred comenzó a trabajar en el nuevo explosivo para no defraudar el interés que habían provocado sus promesas. Y comenzó a trabajar con la nitroglicerina, cuya utilización no era aún controlable. Experimentó e investigó largamente sin resultados totalmente satisfactorios.

Decidió dedicarse a las aplicaciones comerciales y en 1864 halla un socio capitalista dispuesto a financiarle, pero una explosión en el laboratorio donde trabajaba, que acaba con la vida de cinco personas, entre ellos Emil Nobel, su hermano menor, le vale la prohibición de continuar sus experiencias.

Fue difícil conseguir licencia para construir una nueva fábrica; la policía decidió que, debido al riesgo de explosión, tenía que hacerse fuera de la ciudad. La nueva sociedad anónima logró una buena respuesta en el mercado. Los pedidos empezaron a llegar a pesar del accidente o quizá gracias a él, ya que de la fuerza explosiva de la sustancia nadie podía dudar.

Los Ferrocarriles del Estado de Suecia pidieron, por ejemplo, aceite explosivo para su trabajo con el túnel de la zona sur de la capital. Al año siguiente, 1865, Alfred hizo su modelo mejorado del detonador en metal. Nobel viajó por varios países sondeando el terreno. Consiguió la patente de su aceite explosivo en Gran Bretaña, Noruega y Finlandia, entablando negocios en varios países más.

Un par de meses más tarde iba camino de América, adonde llegó a mediados de abril.. En 1865 se abría la primera fábrica de fuertes explosivos: el negocio fue bueno desde el primer momento y la industria experimentó un desarrollo continuo. En pocos meses se instalaron sucursales en Noruega, Finlandia y Alemania. La utilización industrial de nitroglicerina adquirió gran difusión; sin embargo, era sumamente delicado su transporte y fue causa de graves catástrofes. Nobel abordó, pues, este problema e intentó la solidificación del explosivo. La mezcla definitiva fue con tierra arcillosa de un tipo especial; la dinamita había sido descubierta, su propagación fue inmediata y la compañía Nobel se constituyó en el más poderoso de los monopolios del mundo.

Alfred se hizo millonario y poderoso. Se estableció en París. Alfred y sus hermanos invirtieron en las prospecciones petrolíferas del Cáucaso en 1878, y pronto Bakú fue casi de su pertenencia. Presentaron importantes innovaciones en la extracción, conducción por oleoductos, e inventaron un método de destilación más perfecto que los existentes. En 1879 fueron los primeros en la utilización de barcos petrolíferos, teniendo en 1884 una auténtica flota.

En 1891, Alfredo Nobel estaba en París. Una mañana, mientras hojeaba un periódico, leyó con asombro la noticia de su muerte. Se trataba de una horrible broma, pero más afectado se sintió aún por los comentarios que acompañaban la noticia, los cuales llegaban hasta el ensañamiento. Algunos lo calificaban de "ser maléfico"; otros, de "autodidacta que lleva a los hombres a su destrucción". Todos sus detractores afirmaron que se respiraba una atmósfera de alivio, pues por fin desaparecía un hombre que había dedicado toda su vida a descubrir los medios que permitirían a la humanidad provocar más cruelmente su propia perdición.

Abatido por semejantes lecturas, Nobel abandonó París y marchó a San Remo, donde continuó sus trabajos. Hizo nuevos descubrimientos en un terreno que no pertenecía a la química ni a la física, pero las campañas que se habían levantado en contra de él alteraron profundamente su salud. En 1895, a pesar de que jamás había tenido otro fin que el bien de sus semejantes, sintió a su alrededor un clima de injusta incomprensión y hasta de odio. Hizo testamento y, con las inmensas riquezas que había reunido, decidió crear una Institución que sería famosa. Deseaba borrar todo recuerdo del odio de sus contemporáneos y que la posteridad le rindiera justicia.

El 10 de diciembre de 1896, a la edad de sesenta y tres años, Alfred Nobel murió en su residencia de invierno de San Remo, dejándonos, además de sus grandes inventos, el claro ejemplo de su fuerte y valiente personalidad. El 31 de diciembre se abrió su testamento. En él establecía que, con su fortuna, la más grande que un sueco reuniera individualmente, ya que sobrepasaba los 9 millones de dólares, se premiase cada año, sin distinción de nacionalidad, credo, raza o color, el mejor descubrimiento en el campo de la física, la química, la medicina y la fisiología, la obra literaria animada del mejor ideal y el trabajo más eficaz para el acercamiento y el desarme de los pueblos (obra en pro de la paz universal).

El Testamento de Alfred Nobel:

"La totalidad de lo que queda de mi fortuna quedará dispuesta del modo siguiente: el capital, invertido en valores seguros por mis testamentarios, constituirá un fondo cuyos intereses serán distribuidos cada año en forma de premios entre aquéllos que durante el año precedente hayan realizado el mayor beneficio a la humanidad. Dichos intereses se dividirán en cinco partes iguales, que serán repartidas de la siguiente manera:

Una parte a la persona que haya hecho el descubrimiento o el invento más importante dentro del campo de la Física.
Una parte a la persona que haya realizado el descubrimiento o mejora más importante dentro de la Química.
Una parte a la persona que haya hecho el descubrimiento más importante dentro del campo de la Fisiología y la Medicina.
Una parte a la persona que haya producido la obra más sobresaliente de tendencia idealista dentro del campo de la Literatura.
Una parte a la persona que haya trabajado más o mejor en favor de la fraternidad entre las naciones, la abolición o reducción de los ejércitos existentes y la celebración y promoción de procesos de paz.

Los premios para la Física y la Química serán otorgados por la Academia Sueca de las Ciencias, el de Fisiología y Medicina será concedido por el Instituto Karolinska de Estocolmo, el de Literatura, por la Academia de Estocolmo, y el de los defensores de la paz por un comité formado por cinco personas elegidas por el Storting (Parlamento) noruego. Es mi expreso deseo que, al otorgar estos premios, no se tenga en consideración la nacionalidad de los candidatos, sino que sean los más merecedores los que reciban el premio, sean escandinavos o no".

EL PREMIO NOBEL

El premio consiste en la entrega de una medalla, un diploma simbólico y una suma en efectivo que varía de año en año; así, por ejemplo, en 1915 fue de 50.000 dólares y, en 1935, de 42.000. Sin embargo, no es el dinero lo más importante del premio; el honor y el prestigio que confiere significan mucho más.
Según disposición testamentaria, los premios de física y de química los discierne la Real Academia Sueca de Ciencias; los de medicina y fisiología, la Facultad de Medicina de la Universidad de Estocolmo; los de literatura y los de la paz, un comité de cinco miembros nombrados por el Parlamento.

Asistamos a una elección del Premio Nobel de Literatura. Son las cuatro de la tarde de un jueves del mes de octubre. Los "dieciocho inmortales" que integran la Real Academia Sueca se reúnen en su sesión semanal en la sala de deliberaciones, blanca y oro, de su local situado en la planta alta de la Bolsa de Valores. Los académicos ocupan sus sitios, en sillones numerados que rodean una mesa cubierta de damasco azul. Delante de cada miembro hay una vela encendida y una copa de agua azucarada. Los académicos votan por medio de unas bolitas blancas de marfil, que depositan silenciosamente en un gran tibor (vaso grande de barro o porcelana oriental) japonés.

Una vez conocido el resultado, mientras los periodistas corren a los teléfonos para dar la noticia al mundo, el secretario de la Academia entrega a cada uno de los miembros presentes el medallón de plata que el fundador de la misma, el gran rey sueco Gustavo Adolfo, creara en 1786 para recompensar a los que concurrían a las sesiones. En el anverso del medallón está estampada la imagen del Rey, y en el reverso, el lema de la Academia, "genio y gusto". Algunos guardan el medallón y otros, según la tradición, lo cambian por coronas en la conserjería. Luego, los académicos van a comer en la vecina cervecería-restaurante propiedad de la Academia, y discuten allí los alcances de su reciente elección.

El 10 de diciembre, aniversario de la muerte de Nobel, a las cinco de la tarde, los nuevos ganadores asisten, en la ópera de Estocolmo, a la entrega de los premios. La ceremonia es presidida por el Rey, hallándose presentes los miembros de la familia real, oficiales de la corte, el cuerpo diplomático, representantes de la Fundación Nobel, ministros del gobierno y otros personajes ilustres. Es una solemne reunión, en la cual el traje de etiqueta es obligatorio. Se toca música clásica y cada etapa de la ceremonia se señala con toques de cometa. El presidente de la Fundación presenta a cada ganador con un corto discurso en el que se exponen los motivos por los cuales se les otorgó tan alta distinción, y el Rey les entrega el premio. Después de esta ceremonia tradicional, la Fundación ofrece un banquete al que concurre toda la familia real, excepto el Rey. Se brinda por el soberano y cada ganador pronuncia unas palabras en su propia lengua. A la noche siguiente, el Rey ofrece un banquete en el Palacio Real.

En el año 1901 se entregaron por primera vez los Premios Nobel. Los cinco elegidos para recibir tan importante galardón fueron: Ciencias físicas, Guillermo Roentgen, alemán, descubridor de los rayos X;ciencias químicas, Jacobo van Hoff, holandés; fisiología y medicina, Emilio ven Behring, creador de la moderna sueroterapia que sirvió de base para la curación de la difteria; literatura, Armando Sully-Prudhonune, poeta francés; obra de la paz, Juan Enrique Dunant, filántropo suizo, fundador de la Cruz Roja Internacional, y Federico Passy, economista francés, fundador de la Sociedad Francesa de Arbitraje Internacional y de la Liga Internacional de la Paz.

Recordemos, entre los laureados con tan alta distinción, a Pedro Curie (francés) y María Curie (polaca), física, 1903; Iván Petrovich Pavlov (ruso), medicina y fisiología, 1904; Santiago Ramón y Cajal (español), medicina, 1906; Guillermo Marconi (italiano), física, 1909; Rabindranath Tagore (hindú), literatura, 1913; Alberto Einsteín (alemán), física, 1921; Anatole France (francés), literatura, 1921; Jacinto Benavente (español), literatura, 1922; Federico Joliot e Irene Joliot-Curie (franceses), química, 1935; Carlos Saavedra Lamas (argentino), paz, 1936; Eugenio O'Neill (norteamericano), literatura, 1936; Roger Martin du Gard (francés), literatura, 1937; Sir Alejandro Fleming (inglés), química, 1945; Gabriela Mistral (chilena), literatura, 1945; Bemardo A. Houssay (argentino), fisiología, 1947; André Gide (francés), literatura, 1947; Alberto Schweitzer (francés), paz, 1954; Juan Ramón Jiménez (español), literatura, 1956.